noche primera parte
Día: Miércoles
Hora: 22:00
Objetivo: Reunión con amigos
Punto de encuentro: Puerta de la ciudadela
Desarrollo: Salgo a tomarme el bondi. 64. Frecuencia: 7-10 minutos… 25 por lo menos para que se dignara a venir. Bien…ahora…¿donde me bajo? Siempre tengo el mismo problema con el 64. ¿Me bajo en la última de 18 y atravieso la plaza independencia o me bajo una después y camino por la del casino? Esta vez decidí bajarme en 18 y atravesar la plaza. Obstáculo número 1: Un grupo de planchas sentados en un banco. Resultado: Positivo, no hubo agresión verbal ni de ningún tipo. Ok, me seco la frente y sigo. Miro la plaza medio de lejos…llenísima de gente. Obstáculo número 2: Coreanos… ¿Cómo pueden haber tantos coreanos? No es que tenga nada contra ellos, pero una los asocia con un barco que llega a tierra después de 10 meses, y una lo asocia con abstinencias de todo tipo, y ahí empezás a temer por tu integridad física, y tratás de caminar rápido y apretadito, y para colmo no entendés ni una gota de lo que te dicen…y que mal gusto que tienen para vestirse! Superados los coreanos sigo mi camino. Casi estoy del otro lado, casi en la puerta de la ciudadela. Obstáculo número 3: Un pibe sentado en un banco. Sólo. No más de 28 años. Bien vestido, hasta se podría decir que lindo, normal. Pinta de estudiante de psicología o alguna logía. Acto numero 1: El - “Hola!! ¿Querés conversar? ¿Qué te parece si conversamos?”-; Yo- mutis-, lo miro y no entiendo… La verdad es que yo tenía ganas de hablar, la verdad es que me hubiese sentado a charlar en el banco…pero una tiene miedo, tiene pánico escénico, tiene una vida muy estructurada y definitivamente entablar una conversación con un extraño en una plaza esta muy por fuera de esa estructura, robusta, añejada, inútil, pero estructura al fin. Paso de largo. Casi en la cebra (esa cebra tercermundista de la puerta de la ciudadela que esta sólo de un lado de la calle…cruzá la primera mitad y después manejate para cruzar la otra). Obstáculo número 4: Mujer, 22 años + - 6 (es fantástico como entre los 12 y los 30 esa estirpe de mujeres puede parecer de la misma edad). Acto número 2: Ella – “Flaca, tené un cigarro pa venderme”; Yo – mutis- Gesticulo con las manos y la cabeza un “no”; Ella – “ Dá la concha de tu vieja, ´dá…!”. Y una con miedo de que la jodita del cigarro le cueste 3 dientes o una navajada. Sigo, la peatonal muerta, la ciudad vieja muerta, Montevideo muerto en realidad. No hay nadie en la calle, pero como nos quejamos de la falta de plata. ¿Será que ya emigraron todos y no me di cuenta? Llego y al fin gente conocida. Latidos a ritmo normal. Respiración normal. Me siento.
Hora: 22:00
Objetivo: Reunión con amigos
Punto de encuentro: Puerta de la ciudadela
Desarrollo: Salgo a tomarme el bondi. 64. Frecuencia: 7-10 minutos… 25 por lo menos para que se dignara a venir. Bien…ahora…¿donde me bajo? Siempre tengo el mismo problema con el 64. ¿Me bajo en la última de 18 y atravieso la plaza independencia o me bajo una después y camino por la del casino? Esta vez decidí bajarme en 18 y atravesar la plaza. Obstáculo número 1: Un grupo de planchas sentados en un banco. Resultado: Positivo, no hubo agresión verbal ni de ningún tipo. Ok, me seco la frente y sigo. Miro la plaza medio de lejos…llenísima de gente. Obstáculo número 2: Coreanos… ¿Cómo pueden haber tantos coreanos? No es que tenga nada contra ellos, pero una los asocia con un barco que llega a tierra después de 10 meses, y una lo asocia con abstinencias de todo tipo, y ahí empezás a temer por tu integridad física, y tratás de caminar rápido y apretadito, y para colmo no entendés ni una gota de lo que te dicen…y que mal gusto que tienen para vestirse! Superados los coreanos sigo mi camino. Casi estoy del otro lado, casi en la puerta de la ciudadela. Obstáculo número 3: Un pibe sentado en un banco. Sólo. No más de 28 años. Bien vestido, hasta se podría decir que lindo, normal. Pinta de estudiante de psicología o alguna logía. Acto numero 1: El - “Hola!! ¿Querés conversar? ¿Qué te parece si conversamos?”-; Yo- mutis-, lo miro y no entiendo… La verdad es que yo tenía ganas de hablar, la verdad es que me hubiese sentado a charlar en el banco…pero una tiene miedo, tiene pánico escénico, tiene una vida muy estructurada y definitivamente entablar una conversación con un extraño en una plaza esta muy por fuera de esa estructura, robusta, añejada, inútil, pero estructura al fin. Paso de largo. Casi en la cebra (esa cebra tercermundista de la puerta de la ciudadela que esta sólo de un lado de la calle…cruzá la primera mitad y después manejate para cruzar la otra). Obstáculo número 4: Mujer, 22 años + - 6 (es fantástico como entre los 12 y los 30 esa estirpe de mujeres puede parecer de la misma edad). Acto número 2: Ella – “Flaca, tené un cigarro pa venderme”; Yo – mutis- Gesticulo con las manos y la cabeza un “no”; Ella – “ Dá la concha de tu vieja, ´dá…!”. Y una con miedo de que la jodita del cigarro le cueste 3 dientes o una navajada. Sigo, la peatonal muerta, la ciudad vieja muerta, Montevideo muerto en realidad. No hay nadie en la calle, pero como nos quejamos de la falta de plata. ¿Será que ya emigraron todos y no me di cuenta? Llego y al fin gente conocida. Latidos a ritmo normal. Respiración normal. Me siento.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home