Orgía neuronal
Siempre escribo en posición horizontal. Parece que mis neuronas narrativas por problemas estéricos no se encuentran en la verticalidad. Creo firmemente que mis neuronas están convencidas que la horizontalidad es mi estado de alerta, y no las culpo ya que mi amor excesivo por las horas de sueño puede despistar a más de una neurona incrédula. Lo que no deja de asombrarme es la inquietud que les entra en el preciso momento en que cierro los ojos. Una orgía de neuronas que se tocan unas si y otras también, y los sin sentido están a la orden y entonces sueño imposibles, y vivo muchas vidas, y viajo a lugares insólitos y conozco a gente desconocida, y me detengo justo ahí donde siempre quise y nunca lo hice, y soy un poco yo y un poco la que quiero ser, y al final abro los ojos haciendo fuerza por volverlos a cerrar, y los sueños se esfuman, pero queda un murmullo de neuronas juguetonas que se ríen en voz baja, hasta que por la noche, se vuelven a encontrar.
