Utopía de la apoptósis generalizada
Apagar de una sola vez todos nuestros sentidos. Decidir cuándo, cómo y por qué. Tener la libertad de deshacer en un instante todo lo que fuimos y lo que somos cuando creamos conveniente. Ahorrarnos la decepción de mirarnos en el espejo y, si tenemos la mala suerte de poder reconocernos aun, ver como un fino hilo de baba se nos escapa de la boca y no podemos hacer nada para evitar la imagen patética de lo que somos, y sentir por dentro lo que alguna vez fuimos. No pasar por el sufrimiento de la decadencia diaria, esa muerte lenta y eterna que nos mata de a poquito. Tener la posibilidad de decidir cerrar los ojos para siempre y por ultima vez, y que la última imagen que veamos sea gloriosa, y que nuestra mente este intacta y sea capaz de recordar momentos memorables, y así morir, en un regocijo de vidas pasadas, sin nada que recriminarnos y nada de que arrepentirnos.
